Funerales como el de María Jiménez inspiran a familias a planificar despedidas personalizadas que celebren la vida del fallecido

Planificadores de funerales: la tendencia que transforma el último adiós en un evento único

Especial.- Lo que antes parecía un privilegio exclusivo de artistas y celebridades hoy está al alcance de cualquier persona: los funerales personalizados. Cada vez más españoles recurren a los llamados funeral planners para despedirse con un sello único, en ceremonias que integran música, gastronomía, símbolos religiosos o incluso inspiraciones vikingas.
El fenómeno cobró fuerza tras homenajes inolvidables como el de María Jiménez en Sevilla, cuyo féretro recorrió Triana entre guitarras, bulerías y aplausos. También se recuerdan los adioses de Aretha Franklin, Frank Sinatra o B. B. King, marcados por la fiesta, la música y los deseos expresos de los propios artistas.

El auge de los funerales personalizados

Empresas como Pazy o Mi legado emocional ofrecen a las familias la posibilidad de diseñar cada detalle de la ceremonia. Desde un ataúd con inscripciones rúnicas hasta un catering con queso manchego y vino de la tierra, el objetivo es que la despedida refleje la identidad del fallecido. “Mi madre lo dejó todo organizado. Solo llamamos a la empresa y se cumplió su voluntad”, relató Lucía, una mujer de Ciudad Real cuya progenitora pidió que su velatorio incluyera los sabores de su infancia. En otro caso, Mariluz, apasionada por la cultura escandinava, pidió un funeral vikingo con cenizas esparcidas en el mar. Aunque la quema de barcos con flechas de fuego sigue siendo ilegal en España, los planificadores adaptaron la ceremonia para cumplir con la normativa.

Un sector en crecimiento

El 88 % de los funerales en España todavía son religiosos, pero los laicos ya representan el 16 % y superan el 20 % en grandes ciudades, según la Asociación Nacional de Servicios Funerarios. Los costos rondan entre 3.500 y 5.500 euros, y superan los 6.000 si se incorporan servicios personalizados. Cristina Borrazas, CEO de Mi legado emocional, explica que su empresa trabaja en tres etapas: pre-mortem, con libros de recuerdos; mortem, con ceremonias diseñadas a medida; y post-mortem, con rituales de aniversario y urnas especiales. “Invito a la gente a planificar su muerte como si fuera una boda, con un año de anticipación”, señala.

Entre la tradición y la innovación

Aunque la ley limita el tratamiento del cadáver a la inhumación o la incineración, las empresas buscan opciones creativas para los ritos. En Latinoamérica, por ejemplo, abundan las ceremonias festivas y comunitarias, mientras que en África se han popularizado funerales con coreografías virales, como los célebres “bailarines del ataúd” de Ghana. En España, la tendencia avanza como una alternativa emocional y cultural que permite transformar el duelo en un momento de homenaje vital. Ya no se trata solo de llorar una pérdida, sino de celebrar una vida. Prensa Grupo Rosete Siga nuestro sistema de páginas WEB